
La inteligencia artificial ya no solo organiza agendas, recomienda productos o automatiza procesos empresariales. Hoy, comienza a ocupar un terreno mucho más sensible: el emocional. De acuerdo con una investigación reciente de Kaspersky, el 21% de los mexicanos que utiliza herramientas de IA asegura que habla con chatbots cuando se siente triste o emocionalmente vulnerable, una práctica que tiende a incrementarse durante fechas como el Blue Monday.
Este fenómeno refleja una transformación en la relación entre tecnología y bienestar, y también anticipa un nuevo frente de negocio para las plataformas digitales, las startups de salud mental y las empresas de tecnología: la IA como acompañante emocional.
Blue Monday y la digitalización del desahogo
El Blue Monday, que se conmemora el tercer lunes de enero y es considerado el día más triste del año, suele asociarse con factores como el clima, el regreso a la rutina laboral tras las fiestas decembrinas y el impacto financiero de las deudas de inicio de año. En este contexto, las personas buscan desahogarse, hablar y sentirse escuchadas.
Cada vez más, ese espacio de escucha se traslada al entorno digital. Los chatbots de inteligencia artificial ofrecen disponibilidad inmediata, respuestas rápidas y la percepción de un entorno sin juicios, características que los vuelven atractivos en momentos de vulnerabilidad emocional.
Para la industria tecnológica, este comportamiento confirma una tendencia clara: los usuarios no solo demandan soluciones funcionales, sino también experiencias empáticas, lo que abre la puerta a nuevos modelos de negocio en bienestar digital, salud mental asistida por IA y plataformas de acompañamiento emocional.
Generación Z y Millennials, los principales usuarios
El estudio de Kaspersky muestra que esta tendencia está liderada por las generaciones más jóvenes. A nivel global, 35% de la Generación Z y los Millennials afirma recurrir a herramientas de inteligencia artificial en momentos de malestar emocional, frente al 19% de las personas de 55 años o más.
Este dato no solo habla de un cambio cultural en la gestión de las emociones, sino también de un mercado en expansión: jóvenes acostumbrados a interactuar con tecnología, dispuestos a integrar la IA en aspectos cada vez más personales de su vida cotidiana.
El costo oculto: datos, privacidad y ciberseguridad
Aunque la interacción con chatbots puede sentirse privada e íntima, la realidad es que la mayoría de estas herramientas pertenece a empresas comerciales con modelos de negocio basados en el análisis de datos. Esto implica que las conversaciones, incluidos estados de ánimo, problemas personales o situaciones emocionales, pueden almacenarse y analizarse para distintos fines, como la mejora de servicios, el entrenamiento de modelos de IA o la personalización de experiencias.
A ello se suman los riesgos propios de la ciberseguridad.
“Al ‘hablar’ con chatbots de IA sin cautela, los usuarios pueden enfrentar riesgos de privacidad. Estas herramientas pueden presentar fallas de seguridad o ser vulneradas, lo que podría derivar en la filtración de conversaciones personales con información sensible”, advierte María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky.
La especialista también alerta sobre la existencia de bots falsos diseñados para recolectar datos con fines maliciosos, como fraude, robo de identidad o extorsión, un riesgo que no solo tiene impacto financiero, sino también emocional.
Además, subraya que la información generada por IA no siempre es precisa ni sustituye el acompañamiento profesional en temas de salud mental. “La seguridad digital también es parte de cómo nos cuidamos”, señala.
IA emocional: oportunidad y responsabilidad para las empresas
El crecimiento de la IA como apoyo emocional plantea un dilema para la industria tecnológica. Por un lado, representa una oportunidad para desarrollar soluciones innovadoras en salud mental, bienestar laboral y experiencia del usuario. Por otro, obliga a las empresas a replantear sus estándares de ética, privacidad y protección de datos.
En un entorno donde los usuarios comparten información cada vez más sensible, la confianza se convierte en un activo estratégico.
Recomendaciones para un uso más seguro de la IA
Ante este panorama, los expertos de Kaspersky recomiendan cuatro medidas básicas para proteger la información personal al interactuar con chatbots:
- Revisar la política de privacidad antes de iniciar una conversación y verificar si los datos se usan para entrenamiento de modelos o publicidad.
- Evitar compartir información personal o financiera, como nombre completo, dirección, teléfonos, correos, contraseñas o datos bancarios.
- Contrastar la información proporcionada por los chatbots y buscar apoyo profesional cuando se trate de temas de salud mental.
- Utilizar solo plataformas confiables y reconocidas, así como soluciones de seguridad digital que ayuden a bloquear enlaces y sitios maliciosos.
En un escenario como el Blue Monday, donde la tecnología se convierte en confidente, el verdadero reto no es solo emocional, sino empresarial: cómo innovar en bienestar digital sin poner en riesgo la privacidad de los usuarios.
